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Top 5 de opciones para el camino..

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Sucedió el domingo 16 de julio, cuando el Autódromo de Tocancipá abrió sus puertas para recibir una grilla inusual: algo más de 20 camiones pesados -cabezotes- y sus respectivos conductores quienes, entre nerviosos e inquietos, acamparon desde la noche anterior a la entrada de este escenario para acceder a un evento tan desconocido como atractivo para ellos.

Sucedió el domingo 16 de julio, cuando el Autódromo de Tocancipá abrió sus puertas para recibir una grilla inusual: algo más de 20 camiones pesados -cabezotes- y sus respectivos conductores quienes, entre nerviosos e inquietos, acamparon desde la noche anterior a la entrada de este escenario para acceder a un evento tan desconocido como atractivo para ellos. Era un encuentro más de presencia y belleza que de competencia, aunque los dos aspectos iban de la mano y se premiaban por separado. A la mayoría de estos primíparos pilotos les tentó más el premio de la ‘Mejor Engallada’, que exaltaba a las mulas con mejor estampa y cuidado, que mostrar sus verdaderas condiciones de maestros en la conducción de los enormes vehículos. Eso les generaba temores. Así se mantuvo los primeros años, hasta cuando el libreto amplió su contenido y cosas nuevas llegaron a la pista. En la tribuna, el número de asistentes y seguidores de esta novedosa modalidad siguió creciendo. Durante todos estos años, la familia tractomulera del país ha encontrado en el Gran Premio Mobil Delvac el espacio ideal para reunirse a distancia de sus hogares y lugares cotidianos de trabajo. Y compartir dos días de actividad febril en la pista y en la tribuna, dos lugares conectados por el mismo interés: homenajear a estos hombres que mueven la economía del país y celebrar en conjunto la fiesta de la Virgen del Carmen, su patrona espiritual, la mejor disculpa que encontraron Álvaro González Saldarriaga, en representación de ExxonMobil, y Fernando Muñoz Merizalde, entonces gerente de Autódromos S.A., la empresa propietaria del autódromo, para montar este espectáculo de ‘pesos pesados’, de semejante dimensión, sin tener la más mínima referencia del mismo, sencillamente porque no existía.